Conozca su Negocio (KYB)

¿Saben las empresas con quién están haciendo negocios? Es posible que hayan buscado en Google la empresa y el nombre de la persona con la que están tratando para confirmar o no la legitimidad del negocio. Pero ¿saben realmente quién dirige el negocio?

Por otro lado, ¿saben si las ganancias de sus negocios están siendo dirigidas a las cuentas bancarias de propietarios o accionistas de negocios corruptos, blanqueadores de capitales o incluso financiadores del terrorismo? Para las entidades reguladas (instituciones financieras, ciertos tipos de negocios, o cuando el valor de la transacción lo justifique), es un requisito de cumplimiento legal.

Además de las consideraciones jurídicas, también existen responsabilidades sociales y éticas por las que las empresas deben conocer a los beneficiarios finales con los que hacen negocios. El descubrimiento de la corrupción de los Papeles de Panamá, reveló más de 200.000 compañías ficticias que escondían miles de millones de dólares de impuestos legales.

La ley “Conozca Su Negocio” (del inglés, “Know Your Business”, KYB), exige que se investigue la estructura del beneficiario final (del inglés, “Ultimate Beneficial Owner”, UBO)como parte del proceso de Diligencia Debida de Cliente (del inglés, “Customer Due Diligence”, CDD).

KYB en Europa

La Cuarta Directiva Contra el Blanqueo de Capitales, que entró en vigor en Europa el 26 de junio de 2017, exige:

“Identificar al beneficiario final y tomar medidas razonables para verificar la identidad de esa persona y comprender la estructura de propiedad y control del cliente, de modo que la entidad obligada esté convencida de que sabe quién es el beneficiario final. En lo que respecta a las personas jurídicas, se incluyen los fideicomisos, las sociedades, las fundaciones y los acuerdos legales similares.”

Un beneficiario final en la UE es alguien que posee más del 25% de una entidad corporativa, pero existe una propuesta en curso para reducirlo al 10%. En la actualidad, los requisitos de la UE en relación con la diligencia debida de cliente son:

  1. identificar al cliente y verificar su identidad sobre la base de documentos, datos o información obtenidos de una fuente fiable e independiente;
  2. la identificación del beneficiario final y la aplicación de medidas razonables para verificar la identidad de esa persona y comprender la estructura de propiedad y control del cliente, de modo que la entidad obligada esté convencida de que sabe quién es el beneficiario final. En lo que respecta a las personas jurídicas, se incluyen los fideicomisos, las sociedades, las fundaciones y los acuerdos legales similares;
  3. evaluar y obtener información sobre el propósito y la naturaleza prevista de la relación comercial;
  4. llevar a cabo un seguimiento continuo de la relación comercial, incluido el examen de las transacciones realizadas a lo largo de dicha relación, para garantizar que las transacciones que se llevan a cabo son coherentes con el conocimiento que la entidad obligada tiene del cliente, de la actividad comercial y del perfil de riesgo, incluida, la fuente de los fondos, y garantizar que los documentos, datos o información en poder de la entidad obligada se mantienen actualizados.

KYB en EE.UU

En los Estados Unidos, la Regla Final de la Diligencia Debida de Cliente (CDD) entró en vigor el 11 de mayo de 2018 y a partir de dicha fecha, las instituciones financieras están obligadas a identificar y verificar la identidad de los beneficiarios finales de todos los clientes de entidades legales en el momento en que se abre una nueva cuenta. Las instituciones financieras incluyen bancos, corredores o agentes de valores, fondos de inversión, futuros comerciantes de la comisión y la introducción de corredores en productos básicos.

Desafortunadamente, las diferentes jurisdicciones tienen distintos requisitos, e incluso dentro de las mismas jurisdicciones se aplican diferentes regulaciones. Por ejemplo, además de la Ley de Secreto Bancario (del inglés, “Bank Secresy Act”, BSA), que cubre las reglas de CDD, las instituciones financieras de EE.UU también tienen que considerar la ley Dodd-Frank, las reglas de divulgación de la Comisión de Bolsa y Valores (del inglés: Securities and Exchange Commission– SEC), las de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (del inglés: Office of Foreign Assets Control – OFAC), y las Leyes de Cumplimiento de Impuestos de Cuentas Extranjeras (del inglés: Foreign Account Tax Compliance – FACTA).

Problemas de KYB

La información sobre el beneficiario final es, a menudo, difícil de encontrar, ya que los accionistas pueden ocultar la propiedad real y las compañías o fondos de inversión pueden ocultar información dentro de los archivos y en diferentes jurisdicciones. Estos datos pueden, a su vez, ser registrados por otras compañías ficticias o sociedades de inversión en otras jurisdicciones. El porcentaje de propiedad es potencialmente ocultado por complejos rastros de papel que hacen que la identificación del verdadero beneficiario final sea compleja y costosa.

Puede que ni siquiera haya rastros de papel, ya que en algunas jurisdicciones no existen requisitos de documentación para el beneficiario final, por lo que no existe información sobre los accionistas a investigar. Esto va en contra de las recomendaciones globales del Grupo de Acción Financiera Internacional (del inglés, “Financial Action Task Force”, FATF) Contra el Blanqueo de Capitales (del inglés, “Anti-Money Laundering”, AML) y contra la Financiación del Terrorismo (del inglés, “Counter-Terrorist Financing”, CFT).

Algunas empresas están implementando procesos de KYB similares a los que han estado manejando con KYC, utilizando procesos manuales, lentos, costosos y que requieren mucho tiempo.

Para un correcto cumplimiento se ha de tener en cuenta múltiples informes y diferentes conjuntos de datos. A menudo los datos son antiguos o incorrectos o se presentan en una variedad de formatos diferentes que son difíciles de conciliar. La estructura de cada empresa es diferente y puede cambiar con el tiempo, por lo que los datos son difíciles de recopilar e interpretar.

Al igual que los procesos KYC, los KYB mejoran drásticamente al añadir sistemas de verificación automatizados. La verificación electrónica de identidad (del inglés, “Electronic Identity Verification”, eIDV)proporciona un análisis adecuado de cualquier nombre de un beneficiario final. eIDV también marca el camino a seguir para KYB, señalando el uso de las API para facilitar la integración y agilizar los procesos de captura de datos. Con el poder de las API y los sistemas basados en datos, los flujos de trabajo recuperan rápidamente la información, la comparten con las partes correspondientes, coordinan la respuesta y marcan los casos que requieren una revisión manual.

Para evitar los costes y el incumplimiento de KYB, las empresas deben buscar soluciones KYB eficaces que utilicen procesos similares a los de las soluciones KYC automatizadas. La tecnología actual puede determinar quién está detrás de un negocio, lo que permite a las empresas tener un mayor control y un mejor cumplimiento.

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Gonzalo Pose
Presales Manager